lunes, enero 01, 2007

A la inmensa mayoría


Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos su versos.

Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto.

Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo.

¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto.

Yo doy todos mis versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad. Bilbao, a once
de abril, cincuenta y uno.
                                         Blas de Otero

                    Blas de Otero


Adolfo Celdrán


2 comentarios:

PPK dijo...

Al último verso le falta "Blas de Otero", que forma parte del poema, ya que este es como una carta y el nombre del autor sería la firma. Además, si cuentas las sílabas, verás que faltan cuatro sílabas.

Ángel Puente dijo...

Gracias PPK.
Ya está corregido.

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