domingo, julio 26, 2015

Estoy a gusto en mi herida


Es una herida tan bella,
que estoy sufriendo por ella
y estoy a gusto en mi herida.

Por ella me desespero,
muerdo la flor de la tuera,
vivo como si viviera
en medio de un avispero.

Por ella estoy que me muero,
y a pesar de andar metida
en vida tan dolorida,
sufro sola, sangro sola
al compás de la amapola,
y estoy a gusto en mi herida.

Sé que recrearme así
en esta herida fatal
solamente agrupa el mal
sobre la triste de mí.

Sé que de este frenesí
he de salir tan vencida
como la hoja caída
antes del otoño amargo,
y lo espero, sin embargo,
y estoy a gusto en mi herida.

Por Juan moriré a pedazos,
lo sé, pero no me asusto,
que ya muero por mi gusto
en más de dos o tres plazos.

Solos se me abren los brazos
a su presencia querida,
y aunque se cansa mi vida
de tenerlos siempre abiertos,
aguardo amores inciertos,
y estoy a gusto en mi herida.

Desde que entré en las prisiones
de esta rabiosa pasión
tengo, en vez de un corazón,
no sé cuántos corazones.

Siento en el pecho millones,
y en cada uno él anida:
por eso, desatendida
y sin amor como estoy,
uno a uno se los doy,
y estoy a gusto en mi herida.

Miguel Hernández

Lucía Izquierdo

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