Caminando, caminando,
¡caminando!
Voy sin rumbo caminando,
caminando;
voy sin plata caminando,
caminando;
voy muy triste caminando,
caminando.
Está lejos quien me busca,
caminando;
quien me espera está más lejos,
caminando;
y ya empeñé mi guitarra,
caminando.
Ay,
las piernas se ponen duras,
caminando;
los ojos ven desde lejos,
caminando;
la mano agarra y no suelta,
caminando.
Al que yo coja y lo apriete,
caminando,
ese la paga por todos,
caminando;
a ese le parto el pescuezo,
caminando,
y aunque me pida perdón,
me lo como y me lo bebo,
me lo bebo y me lo como,
caminando…
Soldadito de Bolivia, soldadito boliviano. Armado vas de tu rifle que es un rifle americano. Que es un rifle americano, soldadito de Bolivia. Que es un rifle americano
Te lo dio el señor Barrientos, soldadito boliviano. Regalo de Mister Johnson para matar a tu hermano. Para matar a tu hermano, soldadito de Bolivia. Para matar a tu hermano
No sabes quien es el muerto, soldadito boliviano. El muerto es el Che Guevara y era Argentino y Cubano. Y era Argentino y Cubano, soldadito de Bolivia. Y era argentino y cubano.
Él fue tu mejor amigo, soldadito boliviano. Él fue tu amigo de a pobre del oriente al altiplano. Del oriente al altiplano, soldadito de Bolivia. Del oriente al altiplano.
Está mi guitarra entera, soldadito boliviano, de luto, pero no llora aunque llorar es humano. Aunque llorar es humano soldadito de Bolivia. Aunque llorar es humano
No llora porque la hora, soldadito boliviano. No es de lágrima y pañuelo sino de machete en mano. Sino de machete en mano, soldadito de Bolivia. Sino de machete en mano
Con el cobre que te paga, soldadito boliviano. Que te vende que te compra es lo que piensa el tirano. Es lo que piensa el tirano, soldadito de Bolivia. Es lo que piensa el tirano.
Pero aprenderás seguro, soldadito boliviano. Que a un hermano no se mata, que no se mata a un hermano. Que no se mata a un hermano, soldadito de Bolivia. Que no se mata a un hermano. Que no se mata a un hermano.
Una paloma
cantando pasa:
—¡Upa, mi negro,
que el sol abrasa!
Ya nadie duerme,
ni está en su casa;
ni el cocodrilo,
ni la yaguaza,
ni la culebra,
ni la torcaza…
Coco, cacao,
cacho, cachaza,
¡upa, mi negro,
que el sol abrasa!
Negrazo, venga
con su negraza.
¡Aire con aire,
que el sol abrasa!
Mire la gente,
llamando pasa;
gente en la calle,
gente en la plaza;
ya nadie queda
que esté en su casa…
Coco, cacao,
cacho, cachaza,
¡upa, mi negro,
que el sol abrasa!
Negrón, negrito,
ciruela y pasa,
salga y despierte,
que el sol abrasa,
diga despierto
lo que le pasa…
¡Que muera el amo,
muera en la brasa!
Ya nadie duerme,
ni está en su casa:
¡coco, cacao,
cacho, cachaza,
upa, mi negro,
que el sol abrasa!
Para hacer esta muralla,
tráiganme todas las manos
los negros, sus manos negras
los blancos, sus blancas manos.
Una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte
desde el monte hasta la playa,
allá sobre el horizonte.
— ¡Tún, tún!
— ¿Quién es?
— Una rosa y un clavel...
— ¡Abre la muralla!
— ¡Tún, tún!
— ¿Quién es?
— El sable del coronel...
— ¡Cierra la muralla!
— ¡Tún, tún!
— ¿Quién es?
— La paloma y el laurel...
— ¡Abre la muralla!
— ¡Tún, tún!
— ¿Quién es?
— El alacrán y el ciempiés...
— ¡Cierra la muralla!
Al corazón del amigo:
abre la muralla;
al veneno y al puñal:
cierra la muralla;
al mirto y la hierbabuena:
abre la muralla;
al diente de la serpiente:
cierra la muralla;
al corazón del amigo:
abre la muralla;
al ruiseñor en la flor…
Alcemos esta muralla
juntando todas las manos;
los negros, sus manos negras
los blancos, sus blancas manos.
Una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte
desde el monte hasta la playa,
allá sobre el horizonte.
Me matan, si no trabajo,
y si trabajo, me matan;
siempre me matan, me matan,
siempre me matan.
Ayer vi a un hombre mirando,
mirando el sol que salía;
ayer vi a un hombre mirando,
mirando el sol que salía:
el hombre estaba muy serio,
porque el hombre no veía.
Ay,
los ciegos viven sin ver
cuando sale el sol,
cuando sale el sol,
¡cuando sale el sol!
Ayer vi a un niño jugando
a que mataba a otro niño;
ayer vi a un niño jugando
a que mataba a otro niño:
hay niños que se parecen
a los hombres trabajando.
¡Quién les dirá cuando crezcan
que los hombres no son niños,
que no lo son,
que no lo son,
que no lo son!
Me matan, si no trabajo,
y si trabajo, me matan:
siempre me matan, me matan,
¡siempre me matan!