jueves, noviembre 09, 2017

Romance de la Guardia Civil española


Los caballos negros son.
Las herraduras son negras.
Sobre las capas relucen
manchas de tinta y de cera.
Tienen, por eso no lloran,
de plomo las calaveras.
Con el alma de charol
vienen por la carretera.
Jorobados y nocturnos,
por donde animan ordenan
silencios de goma oscura
y miedos de fina arena.
Pasan, si quieren pasar,
y ocultan en la cabeza
una vaga astronomía
de pistolas inconcretas.
*
¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas banderas.
La luna y la calabaza
con las guindas en conserva.
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Ciudad de dolor y almizcle,
con las torres de canela.
*
Cuando llegaba la noche,
noche que noche nochera,
los gitanos en sus fraguas
forjaban soles y flechas.
Un caballo malherido,
llamaba a todas las puertas.
Gallos de vidrio cantaban
por Jerez de la Frontera.
El viento, vuelve desnudo
la esquina de la sorpresa,
en la noche platinoche
noche, que noche nochera.
*
La Virgen y San José
perdieron sus castañuelas,
y buscan a los gitanos
para ver si las encuentran.
La Virgen viene vestida
con un traje de alcaldesa,
de papel de chocolate
con los collares de almendras.
San José mueve los brazos
bajo una capa de seda.
Detrás va Pedro Domecq
con tres sultanes de Persia.
La media luna, soñaba
un éxtasis de cigüeña.
Estandartes y faroles
invaden las azoteas.
Por los espejos sollozan
bailarinas sin caderas.
Agua y sombra, sombra y agua
por Jerez de la Frontera.
*
¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas banderas.
Apaga tus verdes luces
que viene la benemérita.
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Dejadla lejos del mar,
sin peines para sus crenchas.
*
Avanzan de dos en fondo
a la ciudad de la fiesta.
Un rumor de siemprevivas
invade las cartucheras.
Avanzan de dos en fondo.
Doble nocturno de tela.
El cielo, se les antoja,
una vitrina de espuelas.
*
La ciudad libre de miedo,
multiplicaba sus puertas.
Cuarenta guardias civiles
entran a saco por ellas.
Los relojes se pararon,
y el coñac de las botellas
se disfrazó de noviembre
para no infundir sospechas.
Un vuelo de gritos largos
se levantó en las veletas.
Los sables cortan las brisas
que los cascos atropellan.
Por las calles de penumbra
huyen las gitanas viejas
con los caballos dormidos
y las orzas de monedas.
Por las calles empinadas
suben las capas siniestras,
dejando detrás fugaces
remolinos de tijeras.
En el portal de Belén
los gitanos se congregan.
San José, lleno de heridas,
amortaja a una doncella.
Tercos fusiles agudos
por toda la noche suenan.
La Virgen cura a los niños
con salivilla de estrella.
Pero la Guardia Civil
avanza sembrando hogueras,
donde joven y desnuda
la imaginación se quema.
Rosa la de los Camborios,
gime sentada en su puerta
con sus dos pechos cortados
puestos en una bandeja.
Y otras muchachas corrían
perseguidas por sus trenzas,
en un aire donde estallan
rosas de pólvora negra.
Cuando todos los tejados
eran surcos en la tierra,
el alba meció sus hombros
en largo perfil de piedra.
*
¡Oh, ciudad de los gitanos!
La Guardia Civil se aleja
por un túnel de silencio
mientras las llamas te cercan.

¡Oh, ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Que te busquen en mi frente.
juego de luna y arena.

Federico García Lorca

Marea

Ixo Rai

Manuel Gutierrez, Antonio Cortés, Concha Tavora, Cristo Cortes, Luis De Almeria, Sabrina Romero & Vicente Pradal

Margarita Xirgu

miércoles, noviembre 08, 2017

Como el toro he nacido para el luto




Como el toro he nacido para el luto
y el dolor, como el toro estoy marcado
por un hierro infernal en el costado
y por varón en la ingle con un fruto.

Como el toro lo encuentra diminuto
todo mi corazón desmesurado,
y del rostro del beso enamorado,
como el toro a tu amor se lo disputo.

Como el toro me crezco en el castigo,
la lengua en corazón tengo bañada
y llevo al cuello un vendaval sonoro.

Como el toro te sigo y te persigo,
y dejas mi deseo en una espada,
como el toro burlado, como el toro.

Miguel Hernández

Inés Fonseca

Vicente Monera y Aitor Irayzoz

martes, noviembre 07, 2017

Salutación elegíaca a Rosalía de Castro




Desde las entrañas de la Andalucía,
mojados con sangre de mi corazón,
te mando a Galicia, dulce Rosalía,
claveles atados con rayos de sol.

Caigan los claveles en tu calavera
manchando su blanco marfil de pasión,
y hagan el efecto de una cabellera
con trenzas de sangre nevada de olor.

Llevan el rocío de mi madrugada
pondrán en tu cráneo vacío mi amor,
y en tus huesos tristes, rumor de Granada
llenando de estrellas la noche cerrada
que como ceniza de sombra quemada
cubre la cobacha de tu panteón.

El clavel es alma de esta tierra fuerte
cubierta de olivos palmeras y al son
que el Mediterráneo sobre el campo vierte,
el clavel asoma rojo entre el verdor
cual copa imposible que beba la muerte,
levantando el alma latina hacia Dios.

Ya ves Rosalía que mando a tus mares
lo que en este campo es estrella flor.
Mándame tú en cambio rumor de pinares
ruido de rebaño que vuelve a sus lares,
y el panal meloso de gaita y cantares
que se oye en tus campos al primer albor.

Quiero que consueles mi vida exaltada
a tiempo mi alma perdió su pastor.
Quiero que me cuentes tu vieja tonada
a la orilla tibia del hogar sentada
por toda la gente sin pan que sufrió.

Quiero que lloremos la melancolía
que sobre nosotros el cielo dejó,
pues vamos cargados con cruz de poesía
y nadie que lleva esta cruz descansó.

Junto a los cipreses que rompen el cielo
saludo a los sauces que tiene Padrón.
Quiero que con estos claveles sangrientos
llegue a tu sepulcro mi llanto y mi voz.

Federico García Lorca

Amancio Prada

lunes, noviembre 06, 2017

La palabra más tuya



















Con una mano escribo
y con la otra abro
las páginas
de un libro. Aquí está
la palabra,
que busqué
tantos años. ¿Merezco
repetirla
impunemente ahora,
mientras leo tu nombre
siempre vivo
en el piadoso mármol?

Abel Martín, Juan
de Mairena, conmigo
estáis oyendo
la apócrifa verdad,
peregrinando
por las abiertas páginas
de un libro, lejos ya
de los muros hostiles
que circundan
las letras de la fe.

Latino mar liberto
de Colliure, piedra sonora
entre las impasibles
violetas
sepulcrales, aquí
dejo caer sobre la tierra
calladamente
la palabra más tuya.

José Manuel Caballero Bonald

Luis Eduardo Aute

Rosa León

domingo, noviembre 05, 2017

Parábola sobre el billar


No puede haber otro juego
tan cruel como el billar,
tres hombres en una celda
condenados a chocar.

Siempre es una bola blanca
la que ataca con afán:
la bola roja está roja
de los golpes que le dan.

¡Ay bola roja de sangre
que nunca quiere atacar!
¡Ay blanca bola de nieve
que la obligas a jugar!

El verde color del campo
se ha puesto triste de ver
que a la tierra malherida
no la dejan florecer.

Y todo porque a unos hombres
les parece diversión
lanzarle a la bola roja
disparos al corazón.

Carlos Álvarez

Luis Pastor

sábado, noviembre 04, 2017

Caminos del tiempo


Los caminos del tiempo
son muy largos de andar
porque los vas abriendo
con tu caminar.

Y andando, andando, andando
nunca podrás llegar
más allá de los pasos
que no puedes dar.

Y si cuentas tus pasos
solo podrás contar
tu vida como un cuento
de nunca acabar.

José Bergamín

Urko

viernes, noviembre 03, 2017

Aguafuerte


Aquí te quiero ver,
amigo mío.

Aquí para que vivas como vivo,
para que mueras una y otra vez,
como yo muero sin haber vivido.

Donde se cae siempre en el vacío,
donde se alienta solo en el papel,
de una letra de cambio o de un recibo.

Donde el llanto es tratado a puntapiés,
donde se hace difícil hasta el grito,
donde acaba hecho un trapo el hombre mismo,
te quisiera yo ver.

Aquí te quiero ver,
amigo mío.

Aquí donde los astros que se ven,
están emparentados con el frío,
donde el día está herido antes de amanecer.

Donde querer saber es un delito,
donde el aire es un hilo que se puede romper

Donde el llanto es tratado a puntapiés,
donde se hace difícil hasta el grito,
donde acaba hecho un trapo el hombre mismo,
te quisiera yo ver.

Aquí te quiero ver,
amigo mío.

Donde nada anda bien,
donde no ves un libro,
en que la letra esté jugando limpio.

Aquí, midiendo el pozo y la pared,
caminando a la cola de este siglo,
sabiéndote encarado con la ley,
si no vives al margen y en el limbo.

Donde el llanto es tratado a puntapiés,
donde se hace difícil hasta el grito,
donde acaba hecho un trapo el hombre mismo,
te quisiera yo ver.

Aquí te quiero ver,
amigo mío.

Agustín Millares

Rosa León

jueves, noviembre 02, 2017

Canción de brujería


Señor compañero, Señor de la noche,
haz que vuelva su rostro
quien no quiso mirarme.

Que sus ojos me busquen
sostenidos y azules
por detrás de la barra.

Que pregunte mi nombre
y se acerque despacio
a pedirme tabaco.

Si prefiere quedarse,
haz que todos se vayan
y este bar se despueble
para dejarnos solos
con la canción más lenta.

Si decide marcharse,
que la luna disponga
su luz en nuestro beso
y que las calles sepan
también dejarnos solos.

Señor compañero, Señor de la noche,
haz que no cante el gallo
sobre los edificios,
que se retrase el día

y que duren tus sombras
el tiempo necesario.

El tiempo que ella tarde en decidirse.

Luis García Montero

Joan Manuel Serrat

miércoles, noviembre 01, 2017

Dulce muchacha triste


La recuerdo muy bien y no porque en sus labios
se trajera cerezas de los Valles del Jerte
sino porque, ya ves, tenía en sus zapatos
polvo de todos los caminos.

La recuerdo muy bien tan solo su mirada
era el lugar del mundo donde no había un Vietnam.
Viajaba en su mochila una andadura larga
y un libro de poemas, mira tú.

Dulce muchacha triste recorría caminos
en busca de una risa en donde descansar.
Tenía en su mente una ciudad con columpios de agua
y mercados de arena en las esquinas…

Hace tiempo, —le dije—, que cortaron al hombre
una antigua costumbre de volar que tenía.
Solo seremos nuestros el día que consigamos
ver nacer a los niños con alas.

Dibujó un barco azul sobre un mar amarillo
y me lo regaló oculto en una concha.
Después se fue. No he podido encontrarla
en ningún sitio del aire y de la tierra.

No sé bien qué fue de ella. Un amigo me dijo
que murió cuando supo que no es un rock la vida.
Otros me aseguraron que envejeció de pronto
y se paró a dormir al lado de un camino.

Pablo Guerrero

Pablo Guerrero

martes, octubre 31, 2017

Romance de Abenámar


´—¡Abenámar, Abenámar,  
moro de la morería,
el día que tú naciste  
grandes señales había!
Estaba la mar en calma,  
la luna estaba crecida,
moro que en tal signo nace  
no debe decir mentira.

Allí respondiera el moro,  
bien oiréis lo que diría:
—Yo te lo diré, señor,  
aunque me cueste la vida,
porque soy hijo de un moro  
y una cristiana cautiva;
siendo yo niño y muchacho  
mi madre me lo decía
que mentira no dijese,  
que era grande villanía:
por tanto, pregunta, rey,  
que la verdad te diría.
—Yo te agradezco, Abenámar,  
aquesa tu cortesía.
¿Qué castillos son aquéllos?  
¡Altos son y relucían!

—El Alhambra era, señor,  
y la otra la mezquita,
los otros los Alixares,  
labrados a maravilla.
El moro que los labraba  
cien doblas ganaba al día,
y el día que no los labra,  
otras tantas se perdía.
El otro es Generalife,  
huerta que par no tenía;
el otro Torres Bermejas,  
castillo de gran valía.

Allí habló el rey don Juan,  
bien oiréis lo que decía:
—Si tú quisieses, Granada,  
contigo me casaría;
daréte en arras y dote  
a Córdoba y a Sevilla.
—Casada soy, rey don Juan,  
casada soy, que no viuda;
el moro que a mí me tiene  
muy grande bien me quería.

Anónimo

Paco Ibáñez

lunes, octubre 30, 2017

Nube negra


Cuando busco el verano en un sueño vacío,
cuando te quema el frío si me coges la mano,
cuando la luz cansada tiene sombras de ayer,
cuando el amanecer es otra noche helada.

Cuando siento piedad por sentir lo que siento,
cuando no sopla el viento en ninguna ciudad,
cuando ya no se ama ni lo que se celebra,
cuando la nube negra se acomoda en mi cama.

Cuando juego mi suerte al verso que no escribo,
cuando solo recibo noticias de la muerte,
cuando corta la espada de lo que ya no existe,
cuando deshojo el triste racimo de la nada.

Cuando despierto y voto por el miedo de hoy,
cuando soy lo que soy en un espejo roto,
cuando cierro la casa porque me siento herido,
cuando es tiempo perdido preguntarme qué pasa.

Solo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allí donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.

Al otro lado de los apagones,
al otro lado de la luna en quiebra,
allí donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra.

Luis García Montero

Luis García Montero

Joaquín Sabina

domingo, octubre 29, 2017

Mañana de ayer, de hoy




Es la lluvia sobre el mar.
En la abierta ventana,
contemplándola, descansas
la sien en el cristal.

Imagen de unos segundos,
quieto en el contraluz
tu cuerpo distinto, aún
de la noche desnudo.

Y te vuelves hacia mí,
sonriéndome. Yo pienso
en cómo ha pasado el tiempo,
y te recuerdo así.

Jaime Gil de Biedma


Rosa León

Silvia Comes y Lidia Puyol

sábado, octubre 28, 2017

Sabe que en cada flujo, en cada ola


Sabe que en cada flujo, en cada ola
hay un impulso mío hacia ti. Sabe
que tú me resucitas, como el ave
resucita a la rama en que se inmola.

Si tú supieras cómo no estás sola
cómo te abrazo, lejos, cuanto cabe.
Pon el oído para que se lave,
mi corazón como una caracola.

Y oirás, no el mar, sino la tierra mía
hecha con el espacio más abierto.
Y oirás su voz, mi voz que yo quisiera

meterte por el alma cada día,
clara como tu nombre, al descubierto
como este mar de amor mío que espera.

Claudio Rodríguez

Luis Ramos

viernes, octubre 27, 2017

Epitafio a Alejandro Sawa


Jamás hombre más nacido
para el placer, fue al dolor
más derecho.

Jamás ninguno ha caído
con facha de vencedor
tan deshecho.

Y es que él se daba a perder
como muchos a ganar.

Y su vida,
por la falta de querer
y sobra de regalar,
fue perdida.

Es el morir y olvidar
mejor que amar y vivir.
Y más mérito el dejar
que el conseguir.

Manuel Machado

Antonio Portanet

jueves, octubre 26, 2017

A un rosal















Rosal, menos presunción
dónde están las clavellinas,
pues serán mañana espinas
las que ahora rosas son.

¿De qué sirve presumir,
rosal, de buen parecer,
si aún no acabas de nacer
cuando empiezas a morir?
Hace llorar y reír
vivo y muerto tu arrebol
en un día o en un sol;
desde el Oriente al ocaso,
va tu hermosura en un paso,
y en menos tu perfección.

Rosal, menos presunción
donde están las clavellinas,
pues serán mañana espinas
las que agora rosas son.

No es muy grande la ventaja
que tu calidad mejora:
si es tus mantillas la aurora,
es la noche tu mortaja.
No hay florecilla tan baja
que no te alcance de días;
y de tus caballerías,
por descendiente de la alba,
se está rïendo la malva,
cabellera de un terrón.

Francisco de Quevedo

Paco Ibáñez

miércoles, octubre 25, 2017

La plaza tiene una torre













La plaza tiene una torre,
la torre tiene un balcón,
el balcón tiene una dama,
la dama una blanca flor.
ha pasado un caballero
-¡ quién sabe por qué pasó !-,
y se ha llevado la plaza,
con su torre y su balcón,
con su balcón y su dama
su dama y su blanca flor.

Antonio Machado

Antonio Portanet

martes, octubre 24, 2017

Alto jornal


Dichoso el que un buen día sale humilde
y se va por la calle, como tantos
días más de su vida, y no lo espera
y, de pronto, ¿qué es esto?, mira a lo alto
y ve, pone el oído al mundo y oye,
anda, y siente subirle entre los pasos
el amor de la tierra, y sigue, y abre
su taller verdadero, y en sus manos
brilla limpio su oficio, y nos lo entrega
de corazón porque ama, y va al trabajo
temblando como un niño que comulga
mas sin caber en el pellejo, y cuando
se ha dado cuenta al fin de lo sencillo
que ha sido todo, ya el jornal ganado,
vuelve a su casa alegre y siente que alguien
empuña su aldabón, y no es en vano.

Claudio Rodríguez

Luis Ramos

lunes, octubre 23, 2017

El canto de los niños















                                                               Origen de la imagen

Yo escucho los cantos
de viejas cadencias,
que los niños cantan
cuando en corro juegan
y vierten en coro
sus almas que sueñan,
cual vierten sus aguas
las fuentes de piedra:
con monotonías
de risas eternas,
que no son alegres,
con lágrimas viejas,
que no son amargas
y dicen tristezas,
tristezas de amores
de antiguas leyendas.

En los labios niños,
las canciones llevan
confusa la historia
y clara la pena;
como clara el agua
lleva su conseja
de viejos amores,
que nunca se cuentan.

Jugando, a la sombra
de una plaza vieja,
los niños cantaban…

La fuente de piedra
vertía su eterno
cristal de leyenda.

Cantaban los niños
canciones ingenuas,
de un algo que pasa
y que nunca llega:
la historia confusa
y clara la pena.

Seguía su cuento
la fuente serena;
borraba la historia,
contaba la pena.

Antonio Machado

Antonio Portanet

domingo, octubre 22, 2017

Tarde del trópico


Es la tarde gris y triste.
Viste el mar de terciopelo
y el cielo profundo viste
de duelo.

Del abismo se levanta
la queja amarga y sonora.
La onda, cuando el viento canta,
llora,

Los violines de la bruma
saludan al sol que muere.
Salmodia la blanca espuma:
¡Miserere!

La armonía el cielo inunda,
y la brisa va a llevar
la canción triste y profunda
del mar.

Del clarín del horizonte
brota sinfonía rara,
como si la voz del monte
vibrara.

Cual si fuese lo invisible...
cual si fuese el rudo son
que diese al viento un terrible
león.

Rubén Darío

Andrés Calamaro

sábado, octubre 21, 2017

Romance de la pérdida de Alhama


Paséabase el rey moro
por la ciudad de Granada,
desde la puerta de Elvira
hasta la de Vivarrambla.
Cartas le fueron venidas
cómo Alhama era ganada.
¡Ay de mi Alhama!

Por el Zacatín arriba
subido había a la Alhambra;
mandó tocar sus trompetas,
sus añafiles de plata,
porque lo oyesen los moros
que andaban por el arada.
¡Ay de mi Alhama!

Allí habló un viejo alfaquí,
la barba bellida y cana:
-¿Para qué nos llamas, rey,
a qué fue nuestra llamada?
-Para que sepáis amigos,
la gran pérdida de Alhama.
¡Ay de mi Alhama!

Anónimo

(Otra versión de este romance)

Paco Ibáñez

Antonio Portanet

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