La sombra de la víbora
no tiene veneno.
Entre las vïoletas
se enrosca el Tiempo.
Y ya, compañerita de mis edades,
te lo agradezco
todas las armas
que no empleaste.
Los besos de la guerra
desgarran mi aire.
Se enzarza Eva pequeña
con mil Adanes.
Y yo, compañerita, tan cerca y lejos,
como tú sabes,
lo que no hiciste
te lo agradezco.
Tu amor en esta selva
se va desprendiendo
de amor, y queda un blanco
de fruto tierno.
Y aquí, compañerita, por las aljabas
del mal no hecho
mi cuerpo herido
te da las gracias.
Sangrando la paloma,
la sierpe helada.
¡La vida tras tus ojos,
tu furia mansa!
Y tú, compañerita de mis escuelas,
por tanta nada
tan pïadosa
bendita seas.
Agustín García Calvo
El poema "La sombra de la víbora" de Agustín García Calvo es cantado por Antonio Selfa.
ResponderEliminarLa música fue compuesta por Javi Sanmartín y la canción fue grabada en 2014. El texto original pertenece al libro Valorio 42 veces (1973).