martes, enero 10, 2023

Romance del milagro de San Antonio



Divino Antonio precioso
suplícale al Dios inmenso,
que por tu gracia divina
alumbre mi entendimiento.
Para que mi lengua
refiera el milagro,
que en el huerto obraste,
de edad de ocho años.


Este niño fue nacido
con mucho temor de Dios,
de sus padres estimado
y del mundo admiración.
Fue caritativo
y perseguidor,
de todo enemigo
con mucho rigor.


Su padre era un caballero
cristiano, honrado y prudente,
que mantenía su casa
con el sudor de su frente.
Y tenía un huerto
donde recogía
cosechas y frutos,
que el tiempo traía.


Por la mañana un domingo,
como siempre acostumbraba,
se marchó su padre a misa
cosa que nunca olvidaba.
Le dijo Antoñito
ven aquí hijo amado,
escucha que tengo
que darte un recado.


Mientras tanto yo esté en misa
buen cuidado has de tener,
mira que los pajaritos
todo lo echan a perder.
Entran en el huerto,
comen el sembrado,
por eso te encargo,
que tengas cuidado.


Cuando se ausentó su padre
y a la iglesia se marchó,
Antonio quedó cuidando
y a los pájaros llamó.
Venid pajaritos,
no entrad en sembrado,
que mi padre ha dicho,
que tenga cuidado.


Por aquellas cercanías
ningún pájaro quedó,
porque todos acudieron
cuando Antonio los llamó.
Lleno de alegría
San Antonio estaba,
y los pajaritos
alegres cantaban.


Al ver venir a su padre
a todos les mandó callar
llegó su padre a la puerta
y comenzó a preguntar.
Dime hijo amado,
qué tal Antoñito,
¿has cuidado bien
de los pajaritos?


Antonio le contestó,
padre no tenga cuidado,
que para que no hagan mal
todos los tengo encerrados.
Su padre al ver
milagro tan grande,
al señor Obispo
trató de avisarle.


Y acudió el señor Obispo
con todo acompañamiento,
quedando todos confusos
al ver tan grande portento.
Abrieron ventanas,
puertas a la par,
pa ver si las aves
se quieren marchar.

Antonio les dijo a todos,
señores nadie se alarme,
los pájaros no se marchan
hasta que yo no les mande.
Se puso en la puerta
y les dijo así,
¡vaya pajaritos!
ya podéis salir.


Salgan cigüeñas con orden,
águilas, grullas y garzas.
Avutardas, gavilanes,
lechuzas, mochuelos, grajas.
Salgan las urracas,
tórtolas, perdices
palomas, gorriones
y las codornices.


Salga el cuco y el milano
burlapastor y andarríos,
canarios y ruiseñores
tordos, bifaros y mirlos
Salgan verderones
y las cardelinas,
las cucurujadas
y las golondrinas.


Al instante que salieron
todas juntitas se ponen,
a escuchar a San Antonio
para ver lo que dispone.
Y Antonio les dijo
no entrad en sembrado,
marcharos por montes
ricos verdes prados.


Y al tiempo de alzar el vuelo,
cantan con dulce armonía,
despidiéndose de Antonio
y toda su compañía.
Antonio divino,
por tú intercesión
todos merezcamos
Eterna Mansión.


Anónimo


Este texto corresponde a la versión del romance cantada por el Nuevo Mester de Juglaría. La versión de Joaquín Díaz puede verse aquí.

Nuevo Mester de Juglaría

Joaquín Díaz


No hay comentarios: