jueves, abril 30, 2020

Cien caminos que no llevan a Roma



La Habana, Londres, Fez, Venecia, Lorca,
Nápoles, Buenos Aires, Sinaloa,
Guanajuato, Madrid, Gijón, Menorca,
Ronda, Donosti, Marrakesh, Lisboa.

Cádiz, Granada, Córdoba, Sevilla,
Úbeda, Vigo, Tánger, Zaragoza,
Cartagena, Vetusta, Melipilla,
Montevideo, Cáceres, Mendoza.

Macondo, Esparta, Nínive, Comala,
Praga, Valparaíso, Guatemala,
Samarcanda, Bagdad, Lima, Sodoma.

Liverpool, Tenerife, Petersburgo,
Nueva Orleáns, Atenas, Edimburgo,
Cien caminos que no llevan a Roma.


Da igual a donde llegues
Lo que importa es el camino, dicen
No es de dónde vienes
Más bien a dónde te diriges,
Y aunque tú nunca eliges las dificultades
Berlín, Dublín, Pekín, hay un sinfín de posibilidades.

Hoy mis mares brillan cristalinos,
Mis cien caminos,
Mis cien vidas escritas en un pergamino.
Recorrí los barrios neoyorquinos y no hubo mañana
Respiré una paz temprana allá en La Habana.
Y cada loco con su tema, sus problemas, suprema existencia
Mi mente cruzando puentes en Venecia
Haciendo peripecias y el bien
Cogiendo otro tren.

Roma es sólo una historia pero hay 100
Y hay quien
aun es rehén de sus cadenas,
Yo fui un mecenas en Atenas,
Con la arena de Cali enterré mis penas.

Allá entendí que si hay un Dios, ese Dios es el Tiempo,
Y que él y yo no somos dos, somos un mismo cuerpo,
Mismo centro de gravedad, la misma espina,
Lima o Bagdad, misma verdad, miles de esquinas.
Esperanzas clandestinas y rarezas tan comunes
de piezas que se unen cada lunes bajo nubes.

Y así, caminante, se hace camino al andar,
Y aquí cualquier lugar es bueno para acampar
París, Caracas, Katmandú tampoco importa tanto
Lo que importa es tú seguir andando...

Cien caminos que no llevan a Roma.

Joaquín Sabina / Nach Scratch

Pedro Guerra, Dani Martín, Dolo Beltrán, Nach Scratch




Dónde vas Alfonso XII



De los árboles frutales
me gusta el melocotón,
y de los reyes de España
Alfonsito de Borbón.

¿Dónde vas, Alfonso XII,
dónde vas triste de ti?
Voy en busca de Mercedes
que ayer tarde no la vi.

Si Mercedes ya está muerta,
muerta está, que yo la vi,
cuatro duques la llevaban
por las calles de Madrid.

Su carita era de rosa
sus manitas, de marfil,
y el velo que la cubría,
era un rico carmesí.

Los zapatos que llevaba
eran de rico charol,
regalados por Alfonso
el día que se casó.

Los faroles de palacio
no nos quieren alumbrar
porque se ha muerto Mercedes
y luto quieren guardar.

Llora, llora Alfonso XII
y no dejes de llorar,
que reina como Mercedes,
no volvieras a casar.
Anónimo

Nuevo Mester de Juglaría

miércoles, abril 29, 2020

Romance del conde Olinos



Madrugaba el conde Olinos,
mañanita de San Juan,
a dar agua a su caballo,
a las orillas del mar.

Mientras el caballo bebe,
canta un hermoso cantar,
las aves que iban volando,
se paraban a escuchar.

Bebe mi caballo bebe,
Dios te me libre de mal,
de los vientos de la tierra
y de las furias del mar.

Desde las torres más altas,
la reina le oyó cantar,
mira hija como canta
la sirena de la mar.

No es la sirenita madre
que esa tiene otro cantar,
que es la voz del conde Olinos
que por mí penando está.

Si es la voz del conde Olinos,
yo le mandaré matar,
que para casar contigo
le falta la sangre real.

No le mande matar madre,
no le mande usted matar,
que si mata al conde Olinos
a mí la muerte me da.

Guardias mandaba la reina,
al conde Olinos buscar,
que le maten a lanzadas
y echen su cuerpo a la mar.

La infantina con gran pena
no cesaba de llorar,
él murió a la media noche
ella a los gallos cantar.

A ella como hija de reyes
la entierran en el altar,
y a él como hijo de condes
cuatro pasos mas atrás.

De ella nació un rosal blanco,
de él nació un espino albar,
crece el uno crece el otro,
los dos se van a juntar.

La reina llena de envidia,
ambos los mandó cortar,
el galán que los cortaba
no dejaba de llorar.

De ella naciera una garza,
de él un fuerte gavilán,
juntos vuelan por el cielo,
juntos se van a posar.
Anónimo
Nuevo Mester de Juglaría con Joaquín Díaz


Comparad con el romance del conde Niño