Qué bello paisaje
si con el trigo verde
o dorado se mezclasen
los amores, las faenas y los cantos
en un lecho grande
los que van y vienen
del amor al sudor
por un amanecer largo.
Ay lo que yo haría
con tu cuerpo tierno,
ay qué carreras locas
por las playas de tu vientre.
Sería el amor
igual que un juego
en el que todos jugaran
sin prisas y sin miedo
en un lecho grande
los que van y vienen
del sudor al amor
por un atardecer largo.
Tengo en el pecho una jaula,
en la jaula dentro un pájaro,
el pájaro lleva dentro del pecho
un niño cantando
en una jaula
lo que yo canto.
El viento quisiera ser:
el viento que pasa y deja
un paisaje estremecido en tus ojos
y en el oído el eco.
El eco de una voz
que viene de muy lejos
y muy dentro de ti te canta
que eres tú también el viento cuando pasa.
Tengo en el pecho una jaula...
La noche quisiera ser:
La noche que con agujas de cristal
teje tus sueños
y el delirio que te enciende
cuando más sola estás
y nada esperas,
contigo a solas soñando
el negro sauce de la noche que te envuelve.
Tengo en el pecho una jaula...
La lluvia quisiera ser.
La lluvia mansa que cae
como un rumor de manzanas
en el desván de tu infancia lejos...
Y las primas jugando a casa casa
Para el ardor del alma
la lluvia fresca en el valle del silencio.
Pero tengo en el pecho una jaula,
en la jaula dentro un pájaro,
el pájaro lleva dentro del pecho
un niño cantando
Tengo en el pecho una jaula,
en la jaula dentro un pájaro,
el pájaro lleva dentro del pecho
un niño cantando,
en una jaula,
lo que yo canto.