Si me despierto y está azul el cielo
Si voy a la cocina y no hay cerillas
Si echo a rodar mi vida por el suelo
Si al quererme sentar no encuentro sillas
Si eres tú
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú
Si me duelen las muelas y me amuelo
Si está la ciudad llena de octavillas
Si te vas a quedar pronto sin pelo
Si mi infancia es un tren sin ventanillas
Si eres tú
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú
Si a mi sueño le faltan muchas camas
Si es nuestro amor luchar codo con codo
Si arderán los demás de nuestras llamas
Si tú me faltas ya me sobra todo
Si eres tú
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú lo mejor que me ha pasado
Si eres tú
All you have to do is take your clothes off
Frank O´Hara
Cuando me veas deprimido, ansioso, malhumorado,
todo lo que tienes que hacer es quitarte la ropa,
y entonces brilla el sol y se revela el secreto:
que somos carne y respiramos y estamos
cerca el uno del otro.
Tu desnudez me vuelve invulnerable.
La lógica podrida, el corazón
borroso, gangrenadas tardes se curan
con la simetría perfecta de tus brazos y piernas.
Extendidos forman un círculo eterno, sendas
hacia una playa sola, la rúbrica de un Dios.
Todo lo que no eres tú, todo lo que no soy yo
deja de tener importancia: el dolor,
el sin sentimiento, el asco, son nimiedades
que nada tienen que ver con la vida.
Cuando me veas agonizante, quítate la ropa.
Aunque estuviera muerto resucitaría.
Cuando nada sucede,
y el verano se ha ido,
y las hojas comienzan a caer de los árboles,
y el frío oxida el borde de los ríos
y hace más lento el curso de las aguas;
cuando el cielo parece un mar violento,
y los pájaros cambian de paisaje,
y las palabras se oyen cada vez más lejanas,
como susurros que dispersa el viento;
entonces,
ya se sabe,
es lo que pasa:
esas hojas, los pájaros, las nubes,
las palabras dispersas y los ríos,
nos llenan de inquietud súbitamente
y de desesperanza.
No busquéis el motivo en vuestros corazones.
Tan sólo es lo que dije:
lo que pasa.
Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,
al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.
Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte
despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando
solo. Arañando sombras para verte.
Alzo la mano, y tú me la cercenas.
Abro los ojos: me los sajas vivos.
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.
Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser -y no ser- eternos, fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!