lunes, junio 22, 2020

El diamante




Noviembre de l920
(Granada)

El diamante de una estrella
ha rayado el hondo cielo,
pájaro de luz que quiere
escapar del universo
y huye del enorme nido
donde estaba prisionero
sin saber que lleva atada
una cadena en el cuello.

Cazadores extrahumanos
están cazando luceros,
cisnes de plata maciza
en el agua del silencio.

Los chopos niños recitan
su cartilla; es el maestro
un chopo antiguo que mueve
tranquilo sus brazos muertos.
Ahora en el monte lejano
jugarán todos los muertos
a la baraja. ¡Es tan triste
la vida en el cementerio!

¡Rana, empieza tu cantar!
¡Grillo, sal de tu agujero!
Haced un bosque sonoro
con vuestras flautas. Yo vuelo
hacia mi casa intranquilo.

Se agitan en mi cerebro
dos palomas campesinas
y en el horizonte, ¡lejos!,
se hunde el arcaduz del día.
¡Terrible noria del tiempo!

Federico García Lorca



Montse Cortés

domingo, junio 21, 2020

La vida a veces



La vida a veces es tan breve
y tan completa que un minuto
– cuando me dejo y tú te dejas –
va más aprisa y dura mucho.

La vida a veces es más rica.
Y nos convida a los dos juntos
a su palacio, entre semana,
o los domingos a dar tumbos.

La vida entonces, ya se cuenta
por unidades de amor tuyo,
tan diminutas que se olvidan
en lo feliz, en lo confuso.

La vida a veces es muy poco
y tan intensa -si es tu gusto-
Hasta el dolor que tú me haces
da otro sentido a ser del mundo.

La vida; luego, ya es nosotros
hasta el extremo más inmundo.
Porque quererse es un castigo
y es un abismo vivir juntos.
Jaime Gil de Biedma

Mª Dolores Pradera y José Carreras

Silvia Comes y Lidia Pujol

Alejandro Martínez

viernes, junio 19, 2020

Nana de la adúltera


No subas mi vida
no vengas ahora
que está en casa el padre
del niño que llora.     

Ahora no
ahora no
ahora no amor mío
ahora no.     

      El padre se viste
      para ir al cuartel.
      Padre amante y niño
      me matáis los tres.
      Ahora no
      ahora no
      ahora no amor mío
      ahora no.

Ya se fue el papón
ya puedes subir
mi niño se duerme
y yo estoy por ti.     

Ahora sí
ahora sí
ahora sí amor mío
ahora sí.
José Agustín Goytisolo

Paco Ibáñez

Rosa León

jueves, junio 18, 2020

No inútilmente


Contemplo yo a mi vez la diferencia
entre el hombre y su sueño de más vida,
la solidez gremial de la injusticia,
la candidez azul de las palabras.
No hemos llegado lejos, pues con razón me dices
que no son suficientes las palabras
para hacernos más libres.
Te respondo
que todavía no sabemos
hasta cuándo o hasta dónde
puede llegar una palabra,
quién la recogerá ni de qué boca
con suficiente fe
para darle su forma verdadera.
Haber llevado el fuego un solo instante
razón nos da de la esperanza.
Pues más allá de nuestro sueño
las palabras, que no nos pertenecen,
se asocian como nubes
que un día el viento precipita
sobre la tierra
para cambiar, no inútilmente, el mundo.

José Ángel Valente

Yo estaba muerto


Doblan las campanas
con su funerario.
Doblan las campanas
en el campanario.
Quizás doblen por mí,
con triste concierto.
Yo estaré muerto.

Cuando doblen por mí,
quizá un día
de sol esplendente,
de paz y alegría
irá el hortelano
cantando a su huerto.
Yo estaré muerto.

Irá el caminante
por bosques de pinos,
por largas veredas,
por largos caminos.
Verá el navegante
de lejos el puerto.
Yo estaré muerto.

Bullirá la gente
por plazas y calles,
volarán las aves
por montes y valles.
Correrá el arroyo,
de flores cubierto.
Yo estaré muerto.

Irán los soldados.
Irán a la guerra.
Irán los misioneros,
cruzando la tierra.
Irán las caravanas,
irán por el desierto.
Yo estaré muerto.

Cuando por mí
doblen su funeraria.
Cuando por mí
doblen en el campanario.
Si al abrir la fosa
hallo el cielo abierto,
yo no estaré muerto.
Leopoldo María Panero

miércoles, junio 17, 2020

Las moras negras



Creí que buscaba
las moras negras,
y encontré la rosa de zarza.

Creí que cortaba
la rosa blanca,
y se hincó la espina en mis venas.

Creí que saldría
clavel caliente,
y brotó un arroyo de leche.

Creí que el arroyo
se hundía en tierra,
y fluyó al Océano verde.

Creí que era aquello
el verde Océano,
y era el río eterno de estrellas.

Creí que hallaría,
cruzando el cielo,
al Señor del todo y la nada.

Y solo encontré
puñado de moras
que de amor en mi mano sangraban.
Agustín García Calvo

Amancio Prada

Noiturnio do adoescente morto



Imos silandeiros orela do vado Vamos en silencio por la orilla del vado
pra ver ô adolescente afogado. para ver al adolescente ahogado.
   
Imos silandeiros veiriña do ar, Vamos en silencio por la orilla del aire,
antes que ise río o leve pro mar. antes que ese río se lo lleve al mar.
   
Súa i-alma choraba, ferida e pequena Su alma lloraba, herida y pequeña
embaixo os arumes de pinos e d’herbas. entre la hojarasca de pinos y hierbas.
   
Agoa despenada baixaba da lúa Agua despeñada bajaba de la luna
cobrindo de lirios a montana núa. cubriendo de lirios la montaña desnuda.
   
O vento deixaba camelias de soma El viento dejaba camelias de sombra
na lumieira murcha da súa triste boca. en la hoguera apagada de su triste boca.
   
¡Vinde mozos loiros do monte e do prado ¡Venid mozos rubios del monte y del prado
pra ver o adoescente afogado! a ver al adolescente ahogado!
   
¡Vinde xente escura do cume e do val ¡Venid gente oscura de la cumbre y del valle
antes que ise río o leve pro mar! antes que ese río se lo lleve al mar!
   
O leve pro mar de curtiñas brancas Se lo lleve al mar de labranzas blancas
onde van e vên vellos bois de ágoa. donde van y vienen viejos bueyes de agua.
   
¡Ay, cómo cantaban os albres do Sil ¡Ay, cómo cantaban los chopos del Sil
sobre a verde lúa, coma un tamboril! en la verde luna como un tamboril!
   
¡Mozos, imos, vinde, aixiña, chegar Mozos, vamos, venid, pronto, llegad
porque xa ise río m’o leva pra o mar! porque ya ese río se lo lleva al mar!


Federico García Lorca

Amancio Prada

Insomnio


Tú y tu desnudo sueño. No lo sabes.
Duermes. No. No lo sabes. Yo en desvelo,
y tú, inocente, duermes bajo el cielo.
Tú por tu sueño, y por el mar las naves.

En cárceles de espacio, aéreas llaves
te me encierran, recluyen, roban. Hielo,
cristal de aire en mil hojas. No. No hay vuelo
que alce hasta ti las alas de mis aves.

Saber que duermes tú, cierta, segura
—cauce fiel de abandono, línea pura—,
tan cerca de mis brazos maniatados.

Qué pavorosa esclavitud de isleño,
yo, insomne, loco, en los acantilados,
las naves por el mar, tú por tu sueño.

Gerardo Diego

martes, junio 16, 2020

Sola en la sala


A partir de dos poemas de Gloria Fuertes:

Y no sé por qué

Estoy triste... y no sé por qué;
he bebido amor,
                        y aún tengo sed.
Estoy sola... y no sé por qué
quisiera saberlo,
                         mas no lo diré...
Estoy sola y no sé por qué,
quisiera besar,
                       y no sé a quién.
Estoy enamorada... y no sé de qué.
Quisiera saberlo...
                            y no puede ser.
Estoy triste y sola...
                             y no sé por qué.


En las noches claras

En las noches claras,
resuelvo el problema de la soledad del ser.
Invito a la luna y con mi sombra somos tres.




La canción de Eskarnia:

Estoy triste y sola y no sé por qué
He bebido amor y aún tengo sed,
Quisiera saberlo y no puede ser,
Estoy triste y sola y no sé por qué…

Sola por las calles me paseo, soy cabra sola vendo paz a los guerreros, sola recorro las calles de este mundo, sola escribo, sola sufro. Me quejo sola, sola moro, a la mierda con el coro moro solo, con decoro sola moro, a la mierda el oro, sola mejoro y empeoro, sola… solo… hago versos. Escribo en las paredes, lloro en los armarios, estoy sola sin tu amor, sin tu mirada, sin tus cartas, si ya no me cantas, igual de harta que sola, igual de sola que harta, sola, ¡sola!, por las calles me paseo, soy cabra sola vendo paz a los guerreros, sola recorro las calles de este mundo, sola escribo, sola sufro.

Estoy triste y sola y no sé por qué
He bebido amor y aún tengo sed,
Quisiera saberlo y no puede ser,
Estoy triste y sola y no sé por qué…

Me siento sola y una, como la luna, soy igual que todas pero como yo ninguna, en mi cuna solo hay palabras y agua. Sola... sola pero con esperanza, en las vías sola mientras espero el tren, mientras miro el calendario, mientras me visto sola como un ave despistada, mientras quede este segundo en que la vida es una hora sola sobran las palabras. Recorro sola las calles de este mundo, escribo sola y yo sola me confundo, otro trago malo, lo consigo sin el llanto, me bebo el verbo estoy sola en mi desierto. Cazando mariposas con mi traje de torero, cuando estoy triste y sola miro al cielo. Resuelvo este problema de la soledad del ser, invito a la luna y con mi sombra somos tres.

martes, junio 09, 2020

No te salves



No te quedes inmóvil
al borde del camino,
no congeles el júbilo,
no quieras con desgana,
no te salves ahora,
ni nunca
no te salves,
no te llenes de calma,
no reserves del mundo,
solo un rincón tranquilo,
no dejes caer los párpados,
pesados como juicios,
no te quedes sin labios,
no te duermas sin sueño,
no te pienses sin sangre,
no te juzgues sin tiempo...

Pero si,
pese a todo,
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo,
y quieres con desgana,
y te salvas ahora,
y te llenas de calma,
y reservas del mundo
solo un rincón tranquilo,
y dejas caer los párpados,
pesados como juicios,
y te secas sin labios,
y te duermes sin sueño,
y te piensas sin sangre,
y te juzgas sin tiempo,
y te quedas inmóvil
al borde del camino,
y te salvas…

Entonces,
no te quedes conmigo...

Mario Benedetti

Mario Benedetti

Poesía y rocanrol


La poesía
es casi tan aburrida
como el rocanrol.

La prisa es mala, la ciencia es misa.
Escribo porque tengo calma,
que no es moco,
boli, papel y tiempo.
Tengo también las ganas
y el estómago lo suficientemente
vacío.

He tendido las camisas de fuerza en el jardín.

La poesía es lo de siempre.
Yo también tengo grilletes en los pies
y telarañas en los ojos
y bozal de mimbre
pero no escribo por deporte, ni por no estar, ni pornostar,
ni porque me importe el arte, ni por darte, ni por darme,
escribo por locura irrefrenable
porque no todo es ponerse.
No escribo por encargo ni de mí mismo.

La poesía es lo de siempre.
A veces todo lo que me rodea se torna enredadera
y los seres queridos son maniquíes haciéndome cosquillas.

La poesía es lo de nunca.
Hablar de hacer aquello que potencialmente es realizable,
la utopía equidistante,
fletar cien autobuses sin gente.
La vida es lo de siempre.

Hoy es un día diferente,
como todos los demás.
Iremos a bailar rocanrol a la plaza de un pueblo
en que nunca has estado,
como siempre.

Saben los que saben porque lo dicen los que no saben.
Si los que saben saben que saben, no saben.
¿Qué canciones pondrán hoy
en Rock FM?

No escribo para ser leído.
No leo para ser escritor.

Poeta
es aquel que,
            a través de la palabra,
trata de comprender un mundo que no lo comprende a él,
aquel capaz de encontrar preguntas a todas las respuestas,
el que escucha a la luna
            y ve a través de las rendijas de la mente.
Poeta no es este
o aquel.
Poeta es también quien ornamenta el verso.
Pues bien.

Tengo tanta tristeza taladrándome
que cabe en un paquete de tabaco
la infinitud de la felicidad.

La poesía no es ahora que está siendo escrita.
La poesía es ahora que está siendo leída.

La poesía, decía,
es casi tan aburrida como el rocanrol,
riff arriba, oxímoron abajo.

Suso Sudón

domingo, junio 07, 2020

Al oído de una muchacha



No quise.
No quise decirte nada.

Vi en tus ojos
dos arbolitos locos.
De brisa, de risa y de oro.

Se meneaban.

No quise.
No quise decirte nada.


Federico García Lorca

Rafael Alberti

Atilio y los Alimonados

sábado, junio 06, 2020

El amor duerme en el pecho del poeta



Tú nunca entenderás lo que te quiero
porque duermes en mí y estás dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
por una voz de penetrante acero.

Norma que agita igual carne y lucero
traspasa ya mi pecho dolorido
y las turbias palabras han mordido
las alas de tu espíritu severo.

Grupo de gente salta en los jardines
esperando tu cuerpo y mi agonía
en caballos de luz y verdes crines.

Pero sigue durmiendo, vida mía.
¡Oye mi sangre rota en los violines!
¡Mira que nos acechan todavía!

Federico García Lorca

Amancio Prada

Miguel Poveda



viernes, junio 05, 2020

El poeta dice la verdad




Quiero llorar mi pena y te lo digo
para que tú me quieras y me llores
en un anochecer de ruiseñores,
con un puñal, con besos y contigo.

Quiero matar al único testigo
para el asesinato de mis flores
y convertir mi llanto y mis sudores
en eterno montón de duro trigo.

Que no se acabe nunca la madeja
del te quiero me quieres, siempre ardida
con decrépito sol y luna vieja.

Que lo que no me des y no te pida
será para la muerte, que no deja
ni sombra por la carne estremecida.

Federico García Lorca

Amancio Prada

La Trampa



Nueva York (oficina y denuncia)



Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato.
Debajo de las divisiones
hay una gota de sangre de marinero.
Debajo de las sumas, un río de sangre tierna;
un río que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de New York.
Existen las montañas, lo sé.
Y los anteojos para la sabiduría,
lo sé.  Pero yo no he venido a ver el cielo.
He venido para ver la turbia sangre,
la sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra.
Todos los días se matan en New York
cuatro millones de patos,
cinco millones de cerdos,
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas,
un millón de corderos
y dos millones de gallos
que dejan los cielos hechos añicos.
Más vale sollozar afilando la navaja
o asesinar a los perros en las alucinantes cacerías
que resistir en la madrugada
los interminables trenes de leche,
los interminables trenes de sangre,
y los trenes de rosas maniatadas
por los comerciantes de perfumes.
Los patos y las palomas
y los cerdos y los corderos
ponen sus gotas de sangre
debajo de las multiplicaciones;
y los terribles alaridos de las vacas estrujadas
llenan de dolor el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.
Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la última fiesta de los taladros.
Os escupo en la cara.
La otra mitad me escucha
devorando, cantando, volando en su pureza
como los niños en las porterías
que llevan frágiles palitos
a los huecos donde se oxidan
las antenas de los insectos.
No es el infierno, es la calle.
No es la muerte, es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados y distancias inasibles
en la patita de ese gato quebrada por el automóvil,
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas.
óxido, fermento, tierra estremecida.
Tierra tú mismo que nadas por los números de la oficina.
¿Qué voy a hacer, ordenar los paisajes?
¿Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de madera y bocanadas de sangre?
No, no; yo denuncio,
yo denuncio la conjura
de estas desiertas oficinas
que no radian las agonías,
que borran los programas de la selva,
y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.

Federico García Lorca

Atilio y los Alimonados



Tal día como hoy, en 1898, nacía Federico García Lorca.

miércoles, junio 03, 2020

La vida cuesta





Cuesta comprender que nos pasamos
media vida persiguiendo cosas que nos hacen daño,
cuesta demasiado darse cuenta
y lo que más cuesta después
es deshacer el desengaño,
cuesta entender que la persona que te hiere
sea la misma a la que estás necesitando.

Cuesta, la vida cuesta...

Cuesta confiar en el amor,
volver a aquel fotomatón,
saber que no me estás buscando.
Cuesta comprender que hay ciertos trenes,
ciertas pieles, ciertas bocas
que no acaban regresando.
Cuesta no escuchar al corazón
cuando el pasado aparece
arrepentido por tu barrio.

Cuesta, la vida cuesta...

Cuesta comprender que nos pasamos
media vida persiguiendo cosas que nos hacen daño.
Y que perdonar a quien te daña
es la única terapia que te acabará curando.
Cuesta entender nuestro pasado
fuimos el amor correcto
en el momento equivocado.

Cuesta, la vida cuesta...

Cuesta confiar en el amor,
volver a aquel fotomatón,
saber que no me estás buscando.
Cuesta comprender que hay ciertos trenes,
ciertas pieles, ciertas bocas
que no acaban regresando.
Cuesta no escuchar al corazón
cuando el pasado aparece
arrepentido por tu barrio.

Cuesta, la vida cuesta...

Marwan

Marwan y Leonel García

Para Aragón, en España



Para Aragón, en España,
Tengo yo en mi corazón
Un lugar todo Aragón,
Franco, fiero, fiel, sin saña.

Si quiere un tonto saber
Por qué lo tengo, le digo
Que allí tuve un buen amigo,
Que allí quise a una mujer.

Allá, en la vega florida,
La de la heroica defensa,
Por mantener lo que piensa
Juega la gente la vida.

Y si un alcalde lo aprieta
O lo enoja un rey cazurro,
Calza la manta el baturro
Y muere con su escopeta.

Quiero a la tierra amarilla
Que baña el Ebro lodoso:
Quiero el Pilar azuloso
De Lanuza y de Padilla.

Estimo a quien de un revés
Echa por tierra a un tirano:
Lo estimo, si es un cubano;
Lo estimo, si aragonés.

Amo los patios sombríos
Con escaleras bordadas;
Amo las naves calladas
Y los conventos vacíos.

Amo la tierra florida,
Musulmana o española,
Donde rompió su corola
La poca flor de mi vida.

José Martí

Carmen París

lunes, junio 01, 2020

Versos que escribí dormida



Bebo porque la gente no me gusta,
porque a la gente la quiero demasiado;
las cosas cambian y el ímpetu se enferma,
sé lo que dan de sí los hombres;
sé que hay pocos que prestarían sangre,
sé que hay muchos que me encarcelarían.
Bebo para olvidar que estoy bebiendo.
Porque la noche es larga y tiene seres,
la vida es corta en cambio y tiene prisa,
la alcoba es grande y el sereno es bizco
y un chinche flaco trepa por el techo.

Bebo para acordarme de estas cosas.
Bebo para olvidar que estoy bebiendo.

Gloria Fuertes

Silvia Comes