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lunes, septiembre 09, 2024

El mar, la mar



El mar. La mar.
El mar. ¡Solo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?

¿Por qué me desenterraste
del mar?

En sueños la marejada
me tira del corazón;
se lo quisiera llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste
acá?

Rafael Alberti

Calixto Sánchez

Rafael Alberti

Fernando Polavieja




sábado, octubre 14, 2023

Barco a la vista



De pronto, por el mar, sube, baja un sonido,
un débil silabeo de garganta cortada,
un son, un eco turbio de cuerpo dividido,
de párpados, de lengua, de pulsos y de nada.

No sé quién me persigue poniéndome estos muros,
este tribunal falso y esta luz de condena,
quién hace que las olas abran cuartos oscuros
con hombres que en su fondo los hunde una cadena.

Signos de nuevos crímenes se escuchan en el viento
y la sangre parece que intenta ser bahía
y que la mar estudia rodar con otro acento
y cosechar la tierra más muertos todavía.

Era triste ir bajando sólo oyendo hendiduras,
relámpagos de hachas y un abrir y cerrar.
La vida era la muerte, y el resto, cerraduras.
Y vi una cruz gamada ensangrentando el mar.

Rafael Alberti


Emiliano Domínguez "Zapata"


lunes, abril 03, 2023

Lo que dejé por ti





Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.

Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.

Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.

Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.

Rafael Alberti


Frases de la Vida

César Gómez


lunes, enero 09, 2023

Goya



La dulzura, el estupro,
la risa, la violencia,
la sonrisa, la sangre,
el cadalso, la feria.
Hay un diablo demente persiguiendo
a cuchillo la luz y las tinieblas.

De ti me guardo un ojo en el incendio.
A ti te dentelleo la cabeza.
Te hago crujir los húmeros. Te sorbo
el caracol que te hurga en una oreja.
A ti te entierro solamente
en el barro las piernas.
Una pierna.
Otra pierna.
Golpea.

¡Huir!
Pero quedarse para ver,
para morirse sin morir.
¡Oh luz de enfermería!
Ruedo tuerto de la alegría.
Aspavientos de la agonía.
Cuando todo se cae
y en adefesio España se desvae
y una escoba se aleja.
Volar.
El demonio, senos de vieja.
Y el torero,
Pedro Romero.
Y el desangrado en amarillo,
Pepe-Hillo.
Y el anverso
de la duquesa con reverso.
Y la Borbón esperpenticia
con su Borbón espertenticio.
Y la pericia
de la mano del Santo Oficio.
Y el escarmiento
del más espantajado
fusilamiento.
Y el repolludo
cardenal narigado,
narigudo.
Y la puesta de sol en la Pradera.
Y el embozado
con su chistera.
Y la gracia de la desgracia.
Y la desgracia de la gracia.
Y la poesía
de la pintura clara
y la sombría.
Y el mascarón
que se dispara
para
bailar en la procesión.

El mascarón, la muerte,
la Corte, la carencia,
el vómito, la ronda,
la hartura, el hambre negra,
el cornalón, el sueño,
la paz, la guerra.

¿De dónde vienes tú, gayumbo extraño, animal fino,
corniveleto,
rojo y zaíno?
¿De dónde vienes, funeral,
feto,
irreal
disparate real,
boceto,
alto
cobalto,
nube rosa,
arboleda,
seda umbrosa,
jubilosa
seda?

Duendecitos. Soplones.
Despacha, que despiertan.
El sí pronuncian y la mano alargan
al primero que llega.
Ya es hora.
¡Gaudeamus!
Buen viaje.
Sueño de la mentira.
Y un entierro
que verdaderamente amedrenta al paisaje.

Pintor.
En tu inmortalidad llore la Gracia
y sonría el Horror.

Rafael Alberti


Rafael Alberti


sábado, enero 07, 2023

Los ojos de Picasso




A Jacqueline
que vive siempre dentro
de los ojos del monstruo.

El ojo humano, el ojo luz,
el ojo caos, el ojo universo,
el ojo eternidad...
VICENTE HUIDOBRO



Siempre es todo ojos.
No te quita ojos.
Se come las palabras con los ojos.
Es el siete ojos.
Es el cien mil ojos en dos ojos.
El gran mirón
como un botón marrón
y otro botón.
El ojo de la cerradura
por el que se ve la pintura.


El ándate con ojos
cuando te muerde con los ojos.
El ojo de la aguja
que solo ensarta cuando dibuja.
El que te clava con los ojos
en un abrir y cerrar de ojos.

El ojo avizor,
agresor,
abrasador,
inquisidor.
El ojo amor.
El ojo en vela,
centinela,
candela,
espuela,
el que se rebela y revela.

No pega los ojos.
No baja los ojos.
Te saca los ojos.
Te salta los ojos
y te deja manco
o te deja cojo.
Luego te compone
o te descompone.
La nariz te quita,
después te la pone,
luego te la quita
o te pone dos.

Ojo que te espeta,
que te desjarreta,
te agranda las tetas,
te achica las tetas,
te hace la puñeta,
te levanta el culo,
te deja sin culo,
te vuelve un alambre,
te ensarta en estambre,
te pega un diario,
te ve del revés,
todo dividido,
tundido, partido,
cosido, curtido,
roído, fluido.

Ojos animales,
letales,
mortales,
umbilicales.

Ojos cataclismo,
temblor,
terremoto,
maremoto,
abismo,
flor.

Ojos toro azul,
ojos negro toro,
ojos toro rojo.
Ojos.

Son el con y el sin,
son el sin y el con.
Con esto y sin esto,
traspuestos, opuestos,
denuestos, molestos,
el sumo y el resto.

El mundo tranquilo
pendía de un hilo.
Él le partió el hilo.
Y el desbarajuste
de la gran baraja
cortó con su filo
su pincel navaja.

Salta el mundo, vuela,
hecho añicos, canta,
relincha, arde en vela,
se espanta.

¡Afuera esos ojos!
¡Quítenme esos ojos!
¿Quién trajo esos ojos?
Yo quiero ser flor.
Pero soy un pez.
Yo quiero ser pez.
Pero soy manzana.
Quiero ser sirena.
Pero soy un gallo.
Quiero ser la noche
y soy la mañana.

Maten esos ojos,
virojos,
pintojos,
ojos trampantojos.

Aquí la matanza,
aquí la esperanza,
el fusilamiento,
el derrumbamiento,
la paz, la bonanza.

Ojo, que remonto plato.
Ojo, que salto hecho jarra.
Ojo, que giro paloma.
Ojo, que remonto cabra.

Vivan esos ojos.
Luz para esos ojos.
Líneas y colores
para esos dos ojos.

Todo el amor para esos ojos.
El cielo entero para esos ojos.
El mar entero para esos ojos.
La tierra entera para esos ojos.
La eternidad para esos ojos.

Rafael Alberti


Rafael Alberti




domingo, mayo 17, 2020

Pedro Salinas



Canción 24

                    (Pedro Salinas)

¡Qué dolor que te hayas ido,
sin haberte visto más,
como yo hubiera querido!
Amigo.

Antonio se fue. Y se fueron
también Miguel y Federico.
Con ellos tú también ahora.
Amigo.

Siéntate al pie de estos naranjos,
junto a estas barrancas y ríos.
Dichosa sube la mañana.
Pero qué lejos, amigo.

Te escucho, alegre, en tus balcones.
Por las calles, alegre, te sigo.
Tu voz me canta como en sueño.
Pero, amigo, qué lejos, amigo.

Aquella tierra con nosotros
no fue lo buena que quisimos.
Cuántas cosas en ella dejamos.
Cuánto le dimos, amigo.

Algún día nos tendrá juntos
aquella pobre tierra, unidos.
Mientras, al pie de estos naranjos,
junto a estas barrancas y ríos,
descansa a mi lado, amigo.

Dichosa sube la mañana.
Siéntate junto a mí, buen amigo.
Rafael Alberti

Rafael Alberti

lunes, octubre 16, 2017

Canción de los pescadores pobres de Cádiz


Hijos de la mar de Cádiz
Nuestras casas son las olas
somos los pobres del mar
de ayer y ahora.

Creímos en las sirenas
que cantan entre las olas
sus cantos nada nos dieron
ni ayer, ni ahora.

Cádiz nos mirará un día
dueños del mar, en las olas
Cádiz, que será más Cádiz
que ayer y ahora.

Somos los mismos que el viento
nos tiró en las mismas olas
los hijos pobres del mar
de ayer y ahora.

Cádiz nos vio desde Cádiz
Viviendo sobre las olas
ir pobres y volver pobres
ayer y ahora.

Cádiz nos mirará un día
dueños del mar, en las olas
Cádiz, que será más Cádiz
que ayer y ahora.

Rafael Alberti

Rosa León

Poema aparecido en la novela de Diego Álvarez Miguel "En sus manos ardió el bosque".

lunes, septiembre 18, 2017

Nocturno





Toma y toma la llave de Roma,
porque en Roma hay una calle,
en la calle hay una casa,
en la casa hay una alcoba,
en la alcoba hay una cama,
en la cama hay una dama,
una dama enamorada,
que toma la llave,
que deja la cama,
que deja la alcoba,
que deja la casa,
que sale a la calle,
que toma una espada,
que corre en la noche,
matando al que pasa,
que vuelve a su calle,
que vuelve a su casa,
que sube a su alcoba,
que se entra en su cama,
que esconde la llave,
que esconde la espada,
quedándose Roma
sin gente que pasa,
sin muerte y sin noche,
sin llave y sin dama.

Rafael Alberti

Ángel Corpa

Dejadme llorar


Dejadme llorar a mares,
Largamente y como los sauces.
Largamente y sin consuelo,
Podéis doleros…
Pero dejadme.

Los álamos carolinos
Podrán, si quieren, consolarme,
Vosotros…Como hace el viento…
Podéis doleros…
Pero dejadme.

Veo en los álamos, veo,
Temblando, sombras de duelo,
Una a una, hojas de sangre.
Ya no podéis ampararme.
Negros álamos transidos.
¡Qué oscuro caer amigos!
Vidas que van y vienen.
¡Ay, álamos de la muerte!.

Rafael Alberti

Miguel Poveda

sábado, septiembre 16, 2017

El Bosco





El diablo hocicudo,
ojipelambrudo,
cornicapricudo,
pernicolimbrudo
y rabudo,
zorrea,
pajarea,
mosquicojonea,
humea,
ventea,
peditrompetea
por un embudo.

Amar y danzar,
beber y saltar,
cantar y reír,
oler y tocar,
comer, fornicar,
dormir y dormir,
llorar y llorar.

Mandroque, mandroque,
diablo palitroque.

¡Pío, pío, pío!
Cabalgo y me río,
me monto en un gallo
y en un puercoespín,
un burro, en caballo,
en camello, en oso,
en rana, en raposo
y en un cornetín.

Verijo, verijo,
diablo garavijo.

¡Amor hortelano,
desnudo, oh verano!
Jardín del Amor.
En un pie el manzano
y en cuatro la flor.
(Y sus amadores,
céfiros y flores
y aves por el ano.)

Virojo, pirojo,
diablo trampantojo.

El diablo liebre,
tiebre,
sítiebre
notiebre,
sipilitiebre,
y su comitiva
chiva,
estiva,
sipilipitriva,
cala,
empala,
desala,
traspala,
apuñala
con su lavativa.

Barrigas, narices,
lagartos, lombrices,
delfines volantes,
orejas rodantes,
ojos boquiabiertos,
escobas perdidas,
barcas aturdidas,
vómitos, heridas,
muertos.

Predica, predica,
diablo pilindrica.

Saltan escaleras,
corren tapaderas,
revientan calderas.
En los orinales
letales, mortales,
los más infernales
pingajos, zancajos,
tristes espantajos
finales.

Guadaña, guadaña,
diablo telaraña.

El beleño,
el sueño,
el impuro,
oscuro,
seguro,
botín,
el llanto,
el espanto
y el diente
crujiente
sin
fin.

Pintor en desvelo:
tu paleta vuela al cielo,
y en un cuerno,
tu pincel baja al infierno.

Rafael Alberti

lunes, septiembre 05, 2016

viernes, octubre 02, 2015

Ser flor de mi pueblo


Quisiera cantar:
ser flor de mi pueblo.
Que me paciera una vaca
de mi pueblo.
Que me llevara en la oreja
un labriego de mi pueblo.
Que me escuchara la luna
de mi pueblo.
Que me mojaran los mares
y los ríos de mi pueblo.
Que me cortara una niña
de mi pueblo.
Que me enterrara la tierra
del corazón de mi pueblo.
Porque, ya ves, estoy solo,
sin mi pueblo.
(Aunque no estoy
sin mi pueblo).

Rafael Alberti

Luis Pastor

Daniel Viglietti

viernes, julio 31, 2015

A la soledad me vine


A la soledad me vine
por ver si encontraba el río
del olvido.
Y en la soledad no había
más que soledad sin río.

Cuando se ha visto la sangre,
en la soledad no hay río
del olvido.
Lo hubiera, y nunca sería
el del olvido.

Rafael Alberti

Miguel Poveda

Soledad Bravo y Rafael Alberti

martes, febrero 10, 2015

Guerra a la guerra por la guerra




Guerra a la guerra por la guerra. Vente.
Vuelve la espalda. El mar. Abre la boca.
Contra una mina una sirena choca
y un arcángel se hunde, indiferente.

Tiempo de fuego. Adiós. Urgentemente.
Cierra los ojos. Es el monte. Toca.
Saltan las cumbres salpicando roca
y se asesina un bosque, inútilmente.

¿Dinamita a la luna también? Vamos.
Muerte a la muerte por la muerte: guerra.
En verdad, piensa el toro, el mundo es bello

Encendidos están, amor, los ramos.
Abre la boca. (El mar. El monte.) Cierra
los ojos y desátate el cabello.

Rafael Alberti

Miguel Poveda

lunes, mayo 12, 2014

La paz, por ti


Por ti la luz del hombre es más amada
y la sombra, por ti, más escondida.
Por ti altas cumbres puede ser la vida
y la muerte por ti ser enterrada.

 Por ti la noble mano encadenada
 puede ser justamente desceñida.
 Y por ti en la mañana conseguida
 puede la libertad ser liberada.

 No más, por ti, las nieblas, el espanto.
 No más, por ti, la angustia, el duelo, el llanto.
 No más, por ti, la sorda y triste guerra.

 Sí, por ti, el despertar de la armonía.
 Sí, por ti, el sueño humano a pleno día.
 La paz, por ti, la paz sobre la tierra.

Rafael Alberti

Gabriel Sopeña / Mª José Hernández

domingo, abril 27, 2014

Si mi voz muriera en tierra





Si mi voz muriera en tierra
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.

Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.

¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!

Rafael Alberti

Rafael Alberti

Los Lobos

Enrique Morente

Los Sabandeños


miércoles, junio 26, 2013

Mi corza


En Ávila, mis ojos...
SIGLO XV
Mi corza, buen amigo,
mi corza blanca.

Los lobos la mataron
al pie del agua.

Los lobos, buen amigo,
que huyeron por el río.

Los lobos la mataron
dentro del agua.

Rafael Alberti

Francisco Curto

Lauren Postigo

miércoles, febrero 01, 2012

A la divina proporción


A TI, maravillosa disciplina,
media, extrema razón de la hermosura
que claramente acata la clausura
viva en la malla de tu ley divina.

A ti, cárcel feliz de la retina,
áurea sección, celeste cuadratura,
misteriosa fontana de mesura
que el Universo armónico origina.

A ti, mar de los sueños angulares,
flor de las cinco formas regulares,
dodecaedro azul, arco sonoro.

Luces por alas un compás ardiente.
Tu canto es una esfera transparente.
A ti, divina proporción de oro.

Rafael Alberti

jueves, enero 07, 2010

Nocturno




Cuando tanto se sufre sin sueño y por la sangre
se escucha que transita solamente la rabia,
que en los tuétanos tiembla despabilado el odio
y en las médulas arde continua la venganza,
las palabras entonces no sirven: son palabras.

Balas. Balas.

Manifiestos, artículos, comentarios, discursos,
humaredas perdidas, neblinas estampadas.
¡qué dolor de papeles que ha de barrer el viento,
qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua!

Balas. Balas.

Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste,
lo desgraciado y muerto que tiene una garganta
cuando desde el abismo de su idioma quisiera
gritar lo que no puede por imposible, y calla.

Balas. Balas.

Siento esta noche heridas de muerte las palabras.

Rafael Alberti

Paco Ibáñez

sábado, enero 02, 2010

Muelle del reloj


A través de una niebla caporal de tabaco
miro el río de Francia,
moviendo escombros tristes, arrastrando ruinas
por el pesado verde ricino de sus aguas.

Mis ventanas
ya no dan a los álamos y los ríos de España.

Quiero mojar la mano en tan espeso frío
y parar lo que pasa
por entre ciegas bocas de piedra, dividiendo
subterráneas corrientes de muertos y cloacas.

Mis ventanas
ya no dan a los álamos y los ríos de España.

Miro una lenta piel de toro desollado,
sola, descuartizada,
sosteniendo cadáveres de voces conocidas,
sombra abajo, hacia el mar, hacia una mar sin barcas.

Mis ventanas
ya no dan a los álamos y los ríos de España.

Desgraciada viajera fluvial que de mis ojos
desprendidos arrancas
eso que de sus cuencas desciende como río
cuando el llanto se olvida de rodar como lágrima.

Mis ventanas
ya no dan a los álamos y los ríos de España.

Rafael Alberti
Paco Ibáñez