viernes, noviembre 17, 2017

En el entierro de un amigo


Tierra le dieron una tarde horrible
del mes de julio, bajo el sol de fuego.

A un paso de la abierta sepultura,
había rosas de podridos pétalos,
entre geranios de áspera fragancia
y roja flor. El cielo
puro y azul. Corría
un aire fuerte y seco.

De los gruesos cordeles suspendido,
pesadamente, descender hicieron
el ataúd al fondo de la fosa
los dos sepultureros...

Y al reposar sonó con recio golpe,
solemne, en el silencio.

Un golpe de ataúd en tierra es algo
perfectamente serio.

Sobre la negra caja se rompían
los pesados terrones polvorientos...

El aire se llevaba
de la honda fosa el blanquecino aliento.

- Y tú, sin sombra ya, duerme y reposa,
larga paz a tus huesos...

Definitivamente,
duerme un sueño tranquilo y verdadero.

Antonio Machado

Francisco Valladares

jueves, noviembre 16, 2017

Madre, Francisco no viene


          Versión 1           Versión 2
- Madre, Francisco no viene,
madre, Francisco ya tarda.
- Es tiempo de sementera
y anda la gente ocupada:
de noche aguzan las rejas,
de día van a la arada.
Si tu Francisco no viene
será porque no le vaga.

Se subió Teresa al cuarto
donde cosía y bordaba
y vio venir un vaquero
montando en yegua lozana.

- Nuevas te traigo, Teresa:
para ti todas son malas:
que tu querido Francisco
muy malo queda en la cama;
ayer en el herradero
le dio el toro una cornada
y si le quieres ver vivo,
no esperes para mañana.

- Sáqueme, madre, el jubón
que está en el hondón del arca
¡con alegría se hizo,
con tristeza se estrenaba!
Sáqueme, madre, el manteo
el de luto y no el de gala,
y aparéjeme el caballo
donde Francisco montaba.
Ya que no sirva para él
sirva para su galana.

En el medio del camino
oyen doblar las campanas...
- Madre, Francisco no viene,
madre, Francisco ya tarda.
- Calla tonta, calla loca,
no seas disparatada.
Que en tiempo de sementera
anda la gente ocupada.
De día van con los bueyes
de noche van a la fragua.

Se ha asomado al balcón
por ver lo que divisaba.
Se ha divisado al caballo
donde Francisco montaba.

- Noticias traigo Teresa,
no son buenas que son malas.
Que a tu querido Francisco
el buey le ha dado una cornada.
Y si lo quieres ver vivo
arréglate a las voladas.
Y si lo quieres ver muerto
déjalo para mañana.

- Madre ¿qué botas me pongo
las de luto o las de gala?
- Ponte las de luto hija
no te pongas las de gala.
Que con alegría se hicieron,
con tristeza se estrenaran.

Y al revolver de una esquina
con el entierro se hallan.
- Adiós Francisco querido
adiós Francisco del alma
Que me dejas en el mundo
muy triste y desconsolada.

Anónimo

Joaquín Díaz

Nuevo Mester de Juglaría

miércoles, noviembre 15, 2017

Anacreóntica II


Cuando la tierra fría
dé hospedaje a mi cuerpo,
¿qué servirá que deje
acá renombre eterno,
que me erija un amigo
sepulcral monumento,
que me escriba la vida,
que publique mis versos,
que damas y galanes,
niños, mozos y viejos
me lean, y me lloren
mis parientes y afectos?
Esta fama, esta gloria,
a que aspiran mil necios,
no me da, mientras vivo,
vanidad ni consuelo.
No quiero yo otra fama,
otra gloria no quiero,
sino que se oiga en boca
de niños, mozos, viejos,
de damas y galanes,
de parientes y afectos:
«Este hombre quiso a Laura,
y Laura es quien le ha muerto».

Tomás de Iriarte

Jesús Márquez

martes, noviembre 14, 2017

El editor Francisco Arellano, disfrazado de Humphrey Bogart, tranquiliza al poeta en un momento de ansiedad, recordándole un pasaje de Píndaro, “Píticas” VIII 96


Sin mujer, sin amigos, sin dinero,
loco por una loca bailarina,
me encontraba yo anoche en esa esquina
que se dobla y conduce al matadero.

Se reflejó una luz en el letrero
de la calle, testigo de mi ruina,
y de un coche surgió una gabardina
y los ojos de un tipo con sombrero.

Se acercaba, venía a hablar conmigo.
Mi aburrido dolor le interesaba.
Con tal de que no fuese un policía...

«Somos el sueño de una sombra, amigo»,
me dijo. Y era Bogart, y me amaba;
y era Paco Arellano, y me quería.

Luis Alberto de Cuenca

Paco Ortega

lunes, noviembre 13, 2017

Soneto del amor de osuro


La otra noche, después de la movida,
en la mesa de siempre me encontraste
y, sin mediar palabra, me quitaste
no sé si la cartera o si la vida.

Recuerdo la emoción de tu venida
y, luego, nada más. ¡Dulce contraste,
recordar el amor que me dejaste
y olvidar el tamaño de la herida!

Muerto o vivo, si quieres más dinero,
date una vuelta por la lencería
y salpica tu piel de seda oscura.

Que voy a regalarte el mundo entero
si me asaltas de negro, vida mía,
y me invaden tu noche y tu locura.

Luis Alberto de Cuenca

Alicia Gil

domingo, noviembre 12, 2017

Si me llamaras




¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!

Lo dejaría todo,
todo lo tiraría;
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú que no eres mi amor,
¡si me llamaras!

Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
-¡si me llamaras, sí; si me llamaras!-
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.
Nunca desde los labios que te beso,
nunca
desde la voz que dice: "No te vayas".

Pedro Salinas

Helena Vignau

sábado, noviembre 11, 2017

Anoche cuando dormía






Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
Di: ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
en donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón

Antonio Machado

Peret

Francisco Valladares

viernes, noviembre 10, 2017

Caminando


Caminando, caminando,
¡caminando!
Voy sin rumbo caminando,
caminando;
voy sin plata caminando,
caminando;
voy muy triste caminando,
caminando.

Está lejos quien me busca,
caminando;
quien me espera está más lejos,
caminando;
y ya empeñé mi guitarra,
caminando.

Ay,
las piernas se ponen duras,
caminando;
los ojos ven desde lejos,
caminando;
la mano agarra y no suelta,
caminando.

Al que yo coja y lo apriete,
caminando,
ese la paga por todos,
caminando;
a ese le parto el pescuezo,
caminando,
y aunque me pida perdón,
me lo como y me lo bebo,
me lo bebo y me lo como,
caminando…

Nicolás Guillén

Olga Manzano y Manuel Picón

Ana Belén

jueves, noviembre 09, 2017

Romance de la Guardia Civil española


Los caballos negros son.
Las herraduras son negras.
Sobre las capas relucen
manchas de tinta y de cera.
Tienen, por eso no lloran,
de plomo las calaveras.
Con el alma de charol
vienen por la carretera.
Jorobados y nocturnos,
por donde animan ordenan
silencios de goma oscura
y miedos de fina arena.
Pasan, si quieren pasar,
y ocultan en la cabeza
una vaga astronomía
de pistolas inconcretas.
*
¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas banderas.
La luna y la calabaza
con las guindas en conserva.
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Ciudad de dolor y almizcle,
con las torres de canela.
*
Cuando llegaba la noche,
noche que noche nochera,
los gitanos en sus fraguas
forjaban soles y flechas.
Un caballo malherido,
llamaba a todas las puertas.
Gallos de vidrio cantaban
por Jerez de la Frontera.
El viento, vuelve desnudo
la esquina de la sorpresa,
en la noche platinoche
noche, que noche nochera.
*
La Virgen y San José
perdieron sus castañuelas,
y buscan a los gitanos
para ver si las encuentran.
La Virgen viene vestida
con un traje de alcaldesa,
de papel de chocolate
con los collares de almendras.
San José mueve los brazos
bajo una capa de seda.
Detrás va Pedro Domecq
con tres sultanes de Persia.
La media luna, soñaba
un éxtasis de cigüeña.
Estandartes y faroles
invaden las azoteas.
Por los espejos sollozan
bailarinas sin caderas.
Agua y sombra, sombra y agua
por Jerez de la Frontera.
*
¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas banderas.
Apaga tus verdes luces
que viene la benemérita.
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Dejadla lejos del mar,
sin peines para sus crenchas.
*
Avanzan de dos en fondo
a la ciudad de la fiesta.
Un rumor de siemprevivas
invade las cartucheras.
Avanzan de dos en fondo.
Doble nocturno de tela.
El cielo, se les antoja,
una vitrina de espuelas.
*
La ciudad libre de miedo,
multiplicaba sus puertas.
Cuarenta guardias civiles
entran a saco por ellas.
Los relojes se pararon,
y el coñac de las botellas
se disfrazó de noviembre
para no infundir sospechas.
Un vuelo de gritos largos
se levantó en las veletas.
Los sables cortan las brisas
que los cascos atropellan.
Por las calles de penumbra
huyen las gitanas viejas
con los caballos dormidos
y las orzas de monedas.
Por las calles empinadas
suben las capas siniestras,
dejando detrás fugaces
remolinos de tijeras.
En el portal de Belén
los gitanos se congregan.
San José, lleno de heridas,
amortaja a una doncella.
Tercos fusiles agudos
por toda la noche suenan.
La Virgen cura a los niños
con salivilla de estrella.
Pero la Guardia Civil
avanza sembrando hogueras,
donde joven y desnuda
la imaginación se quema.
Rosa la de los Camborios,
gime sentada en su puerta
con sus dos pechos cortados
puestos en una bandeja.
Y otras muchachas corrían
perseguidas por sus trenzas,
en un aire donde estallan
rosas de pólvora negra.
Cuando todos los tejados
eran surcos en la tierra,
el alba meció sus hombros
en largo perfil de piedra.
*
¡Oh, ciudad de los gitanos!
La Guardia Civil se aleja
por un túnel de silencio
mientras las llamas te cercan.

¡Oh, ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Que te busquen en mi frente.
juego de luna y arena.

Federico García Lorca

Marea

Ixo Rai

Manuel Gutierrez, Antonio Cortés, Concha Tavora, Cristo Cortes, Luis De Almeria, Sabrina Romero & Vicente Pradal

Margarita Xirgu

miércoles, noviembre 08, 2017

Como el toro he nacido para el luto




Como el toro he nacido para el luto
y el dolor, como el toro estoy marcado
por un hierro infernal en el costado
y por varón en la ingle con un fruto.

Como el toro lo encuentra diminuto
todo mi corazón desmesurado,
y del rostro del beso enamorado,
como el toro a tu amor se lo disputo.

Como el toro me crezco en el castigo,
la lengua en corazón tengo bañada
y llevo al cuello un vendaval sonoro.

Como el toro te sigo y te persigo,
y dejas mi deseo en una espada,
como el toro burlado, como el toro.

Miguel Hernández

Inés Fonseca

Vicente Monera y Aitor Irayzoz

martes, noviembre 07, 2017

Salutación elegíaca a Rosalía de Castro




Remansillo

Me miré en tus ojos
pensando en tu alma.

Adelfa blanca.

Me miré en tus ojos
pensando en tu boca.

Adelfa roja.

Me miré en tus ojos.
¡Pero estabas muerta!

Adelfa negra.

Desde las entrañas de la Andalucía,
mojados con sangre de mi corazón, 
te mando a Galicia, dulce Rosalía,
claveles atados con rayos de sol.
Caigan los claveles en tu calavera
manchando su blanco marfil de pasión
y hagan el efecto de una cabellera
con trenzas de sangre nevada de olor.
Llevan el rocío de mi madrugada
pondrán en tu cráneo vacío mi amor,
y en tus huesos tristes rumor de Granada
llenando de estrellas la noche cerrada
que como ceniza de sombra quemada
cubre la cobacha de tu panteón.
Quiero que consueles mi vida exaltada
a tiempo mi alma perdió su pastor,
quiero que me cuentes tu vieja tonada
a la orilla tibia del hogar sentada
por toda la gente sin pan que sufrió,.
Quiero que lloremos la melancolía
que sobre nosotros el cielo dejó
pues vamos cargados con cruz de poesía
y nadie que lleva esta cruz descansó.
Junto a los cipreses que rompen el cielo
saludo a los sauces que tiene Padrón.
Quiero que con estos claveles sangrientos
llegue a tu sepulcro mi llanto y mi voz.
Quiero que con estos claveles sangrientos
llegue a tu sepulcro mi llanto y mi voz.

Federico García Lorca

Amancio Prada

lunes, noviembre 06, 2017

La palabra más tuya



















Con una mano escribo
y con la otra abro
las páginas
de un libro. Aquí está
la palabra,
que busqué
tantos años. ¿Merezco
repetirla
impunemente ahora,
mientras leo tu nombre
siempre vivo
en el piadoso mármol?

Abel Martín, Juan
de Mairena, conmigo
estáis oyendo
la apócrifa verdad,
peregrinando
por las abiertas páginas
de un libro, lejos ya
de los muros hostiles
que circundan
las letras de la fe.

Latino mar liberto
de Colliure, piedra sonora
entre las impasibles
violetas
sepulcrales, aquí
dejo caer sobre la tierra
calladamente
la palabra más tuya.

José Manuel Caballero Bonald

Luis Eduardo Aute

Rosa León

domingo, noviembre 05, 2017

Parábola sobre el billar


No puede haber otro juego
tan cruel como el billar,
tres hombres en una celda
condenados a chocar.

Siempre es una bola blanca
la que ataca con afán:
la bola roja está roja
de los golpes que le dan.

¡Ay bola roja de sangre
que nunca quiere atacar!
¡Ay blanca bola de nieve
que la obligas a jugar!

El verde color del campo
se ha puesto triste de ver
que a la tierra malherida
no la dejan florecer.

Y todo porque a unos hombres
les parece diversión
lanzarle a la bola roja
disparos al corazón.

Carlos Álvarez

Luis Pastor

sábado, noviembre 04, 2017

Caminos del tiempo


Los caminos del tiempo
son muy largos de andar
porque los vas abriendo
con tu caminar.

Y andando, andando, andando
nunca podrás llegar
más allá de los pasos
que no puedes dar.

Y si cuentas tus pasos
solo podrás contar
tu vida como un cuento
de nunca acabar.

José Bergamín

Urko

viernes, noviembre 03, 2017

Aguafuerte


Aquí te quiero ver,
amigo mío.

Aquí para que vivas como vivo,
para que mueras una y otra vez,
como yo muero sin haber vivido.

Donde se cae siempre en el vacío,
donde se alienta solo en el papel,
de una letra de cambio o de un recibo.

Donde el llanto es tratado a puntapiés,
donde se hace difícil hasta el grito,
donde acaba hecho un trapo el hombre mismo,
te quisiera yo ver.

Aquí te quiero ver,
amigo mío.

Aquí donde los astros que se ven,
están emparentados con el frío,
donde el día está herido antes de amanecer.

Donde querer saber es un delito,
donde el aire es un hilo que se puede romper

Donde el llanto es tratado a puntapiés,
donde se hace difícil hasta el grito,
donde acaba hecho un trapo el hombre mismo,
te quisiera yo ver.

Aquí te quiero ver,
amigo mío.

Donde nada anda bien,
donde no ves un libro,
en que la letra esté jugando limpio.

Aquí, midiendo el pozo y la pared,
caminando a la cola de este siglo,
sabiéndote encarado con la ley,
si no vives al margen y en el limbo.

Donde el llanto es tratado a puntapiés,
donde se hace difícil hasta el grito,
donde acaba hecho un trapo el hombre mismo,
te quisiera yo ver.

Aquí te quiero ver,
amigo mío.

Agustín Millares

Rosa León

jueves, noviembre 02, 2017

Canción de brujería


Señor compañero, Señor de la noche,
haz que vuelva su rostro
quien no quiso mirarme.

Que sus ojos me busquen
sostenidos y azules
por detrás de la barra.

Que pregunte mi nombre
y se acerque despacio
a pedirme tabaco.

Si prefiere quedarse,
haz que todos se vayan
y este bar se despueble
para dejarnos solos
con la canción más lenta.

Si decide marcharse,
que la luna disponga
su luz en nuestro beso
y que las calles sepan
también dejarnos solos.

Señor compañero, Señor de la noche,
haz que no cante el gallo
sobre los edificios,
que se retrase el día

y que duren tus sombras
el tiempo necesario.

El tiempo que ella tarde en decidirse.

Luis García Montero

Joan Manuel Serrat

miércoles, noviembre 01, 2017

Dulce muchacha triste


La recuerdo muy bien y no porque en sus labios
se trajera cerezas de los Valles del Jerte
sino porque, ya ves, tenía en sus zapatos
polvo de todos los caminos.

La recuerdo muy bien tan solo su mirada
era el lugar del mundo donde no había un Vietnam.
Viajaba en su mochila una andadura larga
y un libro de poemas, mira tú.

Dulce muchacha triste recorría caminos
en busca de una risa en donde descansar.
Tenía en su mente una ciudad con columpios de agua
y mercados de arena en las esquinas…

Hace tiempo, —le dije—, que cortaron al hombre
una antigua costumbre de volar que tenía.
Solo seremos nuestros el día que consigamos
ver nacer a los niños con alas.

Dibujó un barco azul sobre un mar amarillo
y me lo regaló oculto en una concha.
Después se fue. No he podido encontrarla
en ningún sitio del aire y de la tierra.

No sé bien qué fue de ella. Un amigo me dijo
que murió cuando supo que no es un rock la vida.
Otros me aseguraron que envejeció de pronto
y se paró a dormir al lado de un camino.

Pablo Guerrero

Pablo Guerrero

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